martes, 19 de abril de 2011

La verdadera naturaleza de las cosas complicadas

Las chicas rusas no somos personas complicadas. Adoramos las cosas simples despojadas de complicaciones gratuitas y superfluas. Nos ha costado mucho tiempo darnos cuenta de que existe una gran verdad siempre presente, tanto en las pobladas calles moscovitas como en  los gélidos desiertos de polvo azul: somos las propias personas las que tendemos a complicar la naturaleza sencilla de las cosas.
En ocasiones, cuando enfrentábamos una circunstancia sencilla en apariencia, tratábamos desesperadamente de analizarla en búsqueda de la supuesta complejidad que se escondía tras ella. A veces, este agotador estudio nos revelaba una condición encantadoramente complicada tras su apariencia sencilla,  resultado de una organización armoniosa de múltiples particularidades. En otras ocasiones sin embargo, la búsqueda incansable marcada por agotadores esfuerzos y tiempo irrecuperable, no daba ningún fruto: se trataba de un hecho simple que no escondía nada detrás y era esta misma sencillez la que le otorgaba una belleza sublime. La capacidad de discernir sobre cuando una circunstancia era simple por naturaleza o escondía una complejidad a la espera de ser descubierta, se convirtió en una tarea casi obsesiva para una chica rusa como yo.
Finalmente una noche de luna amarilla caminando por San Petersburgo tomé una decisión: estaría muy atenta a los detalles porque las cosas verdaderamente complicadas no pueden esconder su naturaleza bajo el disfraz de la absoluta sencillez, ya que sus pies complejos, sus manos difíciles y sus orejas puntiagudas, siempre terminan por asomar entre las costuras del disfraz de la completa simplicidad.
Fue durante ese mismo paseo vespertino en San Petersburgo, cuando además me di cuenta de otra gran certeza: algunas personas tienen la capacidad de simplificar las cosas innecesariamente complicadas y mostrarlas ante nosotros de una forma tan suave y agradable, que tratar con estas circunstancias se convierte en un acto amable que nos fortalece. Es entonces cuando entendemos por fin, que las cosas pueden ser reconfortantemente sencillas y suspiramos aliviados mientras nos preguntamos cómo podíamos vivir sin estar rodeados de las personas que nos hacen un gran regalo: nos facilitan la vida.

1 comentario:

  1. Es en la mirada de esta chica rusa tan especial donde las pequeñas cosas cotidianas se transforman en dulces melodias de colores. Armada con una sonrisa infinita y casacabeles en sus tacones nos vislumbra dia dia la grandeza escondida en la rutina de nuestra vida. Adicto desde que sus tacones rojos fueron golpeados por primera vez junto al camino de baldosas doradas, ansio mes a mes mi dosis de realidad aumentada a traves de tan especial manera de ver el mundo. Enhorabuena y gracias por adentrarnos por un instante en este mundo tan especial reservado tan solo a unos pocos elegidos!

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