Cuaderno de bitácora de una chica rusa en el país de las rosas y las gaviotas.
domingo, 4 de marzo de 2012
MICRORRELATOS: Carta a un amigo perdido
Quisiera poder decirte muchas cosas, algunas son tristes, otras son felices. Me gustaría contarte que he retomado las clases de pintura y que por fin empiezo a tolerar la cafeína. Te contaría un millón de cosas si tan sólo tuviera la certeza de que puedes oírme. Sin embargo estás lejos, a una distancia que no miden los kilómetros, en un tiempo que no cuentan los segundos. Es por esto que todo lo que tengo que decirte se queda ahí, enredado en mi cuello como una bufanda muda y confusa en la que se tejen historias, recuerdos y la esperanza de que algún día, podrás por fin volver a escucharme....
sábado, 25 de febrero de 2012
MICRORRELATOS: El pacto.
...Él llegó en un gran barco con nombre de reina poderosa. Ella trabajaba en un sólido hospital con nombre de santo venerado. Cuando se conocieron, él deseaba tener un hogar estable dotado de una dirección postal y ella ansiaba cruzar los mares en busca de libertad. Decidieron entonces intercambiar sus vidas y sellaron el acuerdo con un beso.
Desde entonces, el marinero viste bata blanca y usa zuecos de plástico coloreado. La enfermera por el contrario, se ha convertido en una respetada bucanera que surca los océanos que tiñen de azul sus pupilas y llenan de sal sus mejillas….
Desde entonces, el marinero viste bata blanca y usa zuecos de plástico coloreado. La enfermera por el contrario, se ha convertido en una respetada bucanera que surca los océanos que tiñen de azul sus pupilas y llenan de sal sus mejillas….
MICRORRELATOS: El hombre invisible y la chica maniquí
...Es una historia de amor, de esas que ocurren todos los días y pasan desapercibidas. Sin rostros, sin gestos, sin identidades. Tan sólo un fugaz encuentro, una conversación muda, una mirada perdida. Él acudirá a verla todos los días. Ella lo esperará impaciente en su caja de cristal y en ese justo momento, el hombre invisible y la chica de plástico casi podrán tocarse...
MICRORRELATOS: Una luciérnaga en el sofá
...Una tarde fría de febrero, una luciérnaga despistada se coló por las costuras de un sofá desgastado. En su interior, encontró un mundo mágico en el que se escondían palabras dulces de conversaciones perdidas, monedas antiguas caídas de bolsillos agujereados y algunos sueños, aquellos que se imprimieron en la tapicería durante los minutos que duró una siesta interrumpida...
viernes, 29 de julio de 2011
1 kilo de naranjas
Sucedió hace unos días. Me dirigí a una oficina de una Caja de Ahorros para preguntar por las condiciones de la apertura de una nueva cuenta. El director de la oficina era un hombre de mediana edad, camisa de rayas coloreadas, pantalón de color beige y gafas gruesas colgando de un cuello que revelaba tímidamente su posición insertado en aquella camisa rayada. Tras sugerir amablemente que me sentara, pasó a detallarme las innumerables ventajas de pasar a ser cliente de su entidad. Es increíble la cantidad de ventajas que puede darle la asignación de veinte dígitos a una chica rusa como yo (descuentos en tiendas, cobertura en seguros por robo, pérdida, etc).
El tono eufórico de la conversación cambió cuando le pedí amablemente al director de la entidad que me enumerara aquella parte oculta y desconocida que no suele verbalizarse en voz alta, cuando una persona decide abrirse una cuenta: la lista de comisiones. El gesto de aquel hombre de camisa a rayas cambió súbitamente y con semblante serio, trató de justificar los motivos que sostenían la insufrible lista de comisiones que detallaría después, que incluían comisiones por mantenimiento de cuenta, comisiones por transferencias, comisiones por pago de recibos, comisiones por mantenimiento de tarjeta de débito/crédito, comisiones por cancelación, etc. El director de la oficina empezó su argumento justificativo con tono serio y decidido:
"Mucha gente no entiende por qué las Cajas de Ahorros y Bancos cobramos comisiones pero yo siempre les digo lo mismo: es como si compraran 1 kilo de naranjas. Todo mundo sabe que en el precio se incluye las comisiones de la producción, el transporte, los intermediarios, el porcentaje del vendedor, etc. Aquí con las cuentas de ahorros/corrientes ocurre lo mismo, sólo que como la gente no se lleva las naranjas físicamente, no es capaz de verlo igual de claro. Como en todas las transacciones hay comisiones por el trabajo realizado por la gente que trabaja en los Bancos, la que tramita el pago de recibos, etc, sólo que aquí no van incluidas en el precio final y las desglosamos en varios conceptos."
Al escuchar sus palabras me quedé perpleja y sólo acerté a recordarle que según había leído en el periódico unos días antes, los bancos españoles eran los que más comisiones cobraban de toda Europa y que era Bruselas, la que iba a tomar cartas en este asunto de "las naranjas". Además me aventuré a recordarle que no podemos justificar sus desproporcionadas e indiscriminadas comisiones por tomar decisiones sobre nuestro propio dinero (transferencias, reintegros, etc). Si ellos obtienen inmensos beneficios, es gracias al dinero que cada cliente deposita en su entidad, dinero con el que los Bancos y Cajas de Ahorros comercian en bolsa en los mercados internacionales, obteniendo desmesuradas ganancias y del que, si somos afortunados, recibimos un miserable porcentaje en calidad de financiadores no reconocidos y bajo la denominación de "intereses generados por la cuenta", a razón de una cantidad equivalente a varios euros. Creo que con esto, el trabajo de los bancos por tramitar el pago de nuestros recibos, etc está más que remunerado (millones de euros de ganancias) sin necesidad de encima, cobrarnos comisiones. A fin de cuentas, ¿qué sería de los bancos si no depositáramos dinero en ellos?
Tras espetarle amablemente estas palabras, decidí levantarme de aquella silla acolchada y abandonar algo indignada aquella entidad bancaria. Quizá a partir de ahora, cada vez que compre naranjas, me acordaré de las artimañas que se usan para justificar determinados despropósitos y que las propias entidades bancarias inconscientemente relacionan con la acidez de determinados cítricos.
miércoles, 13 de julio de 2011
Personas con estrella
Del paso de aquella estrella sólo queda su huella en estas personas de naturaleza perseverante, creativa, trabajadora, soñadora y genuina. Se trata de estrellas, astros encerrados en piel humana, cuyo potencial se encuentra contenido por un contexto económico desfavorable que no les apoya ni favorece en su desarrollo profesional. Estas circunstancias minan la energía que desprenden estas "personas-estrella", disminuyen la intensidad de su luz deslumbrante y sin embargo, estas "personas-estrella" jamás se apagan, tan sólo olvidan de vez en cuando lo excepcionales que son.
Conozco a varias de estas personas, (a muy pocas de hecho dada la singularidad de su naturaleza) y me entristece comprobar cómo hay días en los que olvidan lo excepcionales que son. Les escucho lamentarse de su condición de obligada pausa: "Si sólo tuviera una oportunidad, podría hacer algo extraordinario. Algo dentro de mí me dice que estoy destinado a hacer grandes cosas y sin embargo, ando perdido, sin rumbo, no sé cuál es mi lugar, sólo sé que ya debería haberlo encontrado".
Estoy segura de que estas "personas-estrella" encontrarán su sitio en este mundo y que desarrollarán grandes labores dentro de la sociedad pero sin duda alguna, lo mejor de estas personas es que son muy generosas sin saberlo, ya que su naturaleza excepcional mejora sin ni siquiera darse cuenta, la vida de quienes tenemos la suerte de tenerlos cerca y percibir la belleza de su singularidad.
martes, 19 de abril de 2011
La verdadera naturaleza de las cosas complicadas
Las chicas rusas no somos personas complicadas. Adoramos las cosas simples despojadas de complicaciones gratuitas y superfluas. Nos ha costado mucho tiempo darnos cuenta de que existe una gran verdad siempre presente, tanto en las pobladas calles moscovitas como en los gélidos desiertos de polvo azul: somos las propias personas las que tendemos a complicar la naturaleza sencilla de las cosas.
En ocasiones, cuando enfrentábamos una circunstancia sencilla en apariencia, tratábamos desesperadamente de analizarla en búsqueda de la supuesta complejidad que se escondía tras ella. A veces, este agotador estudio nos revelaba una condición encantadoramente complicada tras su apariencia sencilla, resultado de una organización armoniosa de múltiples particularidades. En otras ocasiones sin embargo, la búsqueda incansable marcada por agotadores esfuerzos y tiempo irrecuperable, no daba ningún fruto: se trataba de un hecho simple que no escondía nada detrás y era esta misma sencillez la que le otorgaba una belleza sublime. La capacidad de discernir sobre cuando una circunstancia era simple por naturaleza o escondía una complejidad a la espera de ser descubierta, se convirtió en una tarea casi obsesiva para una chica rusa como yo.
Finalmente una noche de luna amarilla caminando por San Petersburgo tomé una decisión: estaría muy atenta a los detalles porque las cosas verdaderamente complicadas no pueden esconder su naturaleza bajo el disfraz de la absoluta sencillez, ya que sus pies complejos, sus manos difíciles y sus orejas puntiagudas, siempre terminan por asomar entre las costuras del disfraz de la completa simplicidad.
Fue durante ese mismo paseo vespertino en San Petersburgo, cuando además me di cuenta de otra gran certeza: algunas personas tienen la capacidad de simplificar las cosas innecesariamente complicadas y mostrarlas ante nosotros de una forma tan suave y agradable, que tratar con estas circunstancias se convierte en un acto amable que nos fortalece. Es entonces cuando entendemos por fin, que las cosas pueden ser reconfortantemente sencillas y suspiramos aliviados mientras nos preguntamos cómo podíamos vivir sin estar rodeados de las personas que nos hacen un gran regalo: nos facilitan la vida.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





